#EDITORIAL El Athletic de nuestros aitites

“La filosofía del Athletic acepta en el club a gente nacida aquí, o no nacida aquí pero que está formada aquí (Euskal Herria) o en un equipo vasco”. Con...
Foto extraída del clip "All the iron" de Athletic Gu Gara
Foto extraída del clip "All the iron" de Athletic Gu Gara

“La filosofía del Athletic acepta en el club a gente nacida aquí, o no nacida aquí pero que está formada aquí (Euskal Herria) o en un equipo vasco”. Con estas palabras salía al paso hace apenas 48 horas Josu Urrutia en unas declaraciones servidas por el club bilbaíno en las que el deustoarra pasaba revista a la actualidad rojiblanca.

En este presente de la entidad de Ibaigane ha rondado esta semana el nombre de un futbolista –Youssouf Diarra– por encima del resto, a pesar de que la primera plantilla rojiblanca haya comenzado con los test médicos propios de pretemporada y mañana se ponga a órdenes de Cuco Ziganda en Lezama, cuando el ex ariete rojiblanco dirigirá su primer entrenamiento oficial como nuevo entrenador.

El ‘Caso Diarra’ invita a llevar a cabo una reflexión (y, por supuesto, de la mano de una profundización) acerca de la centenaria filosofía del Athletic. Tal y como expresaba Urrutia el pasado viernes, el enunciado de lo que compone la historia de futbolistas del club bilbaíno es sobradamente conocido por todos/as.

Ahora bien, convendría no pasar por alto que el sentido con el que se creó la filosofía de la entidad de Ibaigane ha de situarse también en el contexto actual, pero partiendo de la base de que los jugadores que no hayan nacido en Euskal Herria deben haberse criado en el territorio, desde un prisma personal en la que su vida le haya llevado a migrar de forma natural a nuestro país. Todo lo que no se produjera bajo esa premisa, en nada distaría de la labor de captación que puedan hacer canteras de renombre como la del Arsenal, FC Barcelona, Ajax, Real Madrid o Borussia Dortmund.

Sin embargo, lo que en cualquiera de esas prolíficas ‘fábricas’ de futbolistas pueda entenderse como canterano según versa la normativa UEFA –la que considera a aquel jugador que se haya formado durante tres años en un club–, en el Athletic la palabra canterano obtiene una dimensión completamente distinta, la cual es uno de los estandartes por los que el club bizkaino puede entenderse como ‘único’ en el mundo del fútbol.

Situénse: Si se diese el caso de que el Athletic comenzara a atraer a jóvenes de cualquier rincón del globo a su cantera con 18 años, o bien se captaran a los mejores futbolistas sub 15 del planeta, la palabra que definiría a ese hipotético equipo sería campeón, a diferencia del sustantivo euskaldun txapeldun, ese que todos los athleticzales han entendido como propio cuando sus aitites les brindaban el primer curso acelerado de lo que significa el Athletic.

O lo que es lo mismo, el último equipo rojiblanco en conquistar un título pasaría a llamarse Supercampeones en lugar de Supertxapeldunak, apelativo completamente merecido tras tumbar al FC Barcelona en una eliminatoria a doble partido. Sin complejos, sin excusas. Llevando al límite ese significado de lo que es el Athletic y ejemplificando lo que aplicándose su filosofía se puede llegar a conquistar.

Este escenario es el que debería prevalecer en el entorno rojiblanco, tanto de puertas hacia fuera como dentro, ya que frases como “juegan con once aldeanos” o “bastante hacen con lo que tienen” solo implican una limitación como club, una autocomplacencia que choca con cómo ha de ser vista la filosofía del Athletic, una suma y su activo (intangible) más importante. La filosofía es un valor. Es lo que nos ha traído hasta aquí. Limita en el mercado, pero nos refuerza en el cesped y en las gradas.

Mientras, por el camino la junta directiva del Athletic va camino de los dos años sin realizar una contratación, al tiempo que ha dejado de invertir la suma de dinero acumulada años atrás en la mejora absoluta de Lezama, en términos de tecnificación de sus futbolistas y una mejora en los procesos de captación llevada por sus técnicos. Ahí redundaría el mejor fichaje que la directiva rojiblanca puede acometer. Porque, constituiría una paradoja realizar el fichaje, por ejemplo, de Alex Berenguer invirtiendo seis ‘kilos’ cuando por ese mismo montante económico con estos procesos de mejora se podrían formar varios jugadores con capacidad de alcanzar el nivel del actual jugador de Osasuna y ‘deseo’ rojiblanco. Es sólo cuestión de trabajar con criterio. Y sobre todo, de que Lezama y su organigrama trabajen en una misma dirección. Sin clanes, sin dobleces. Sin distintas corrientes de trabajo. Sin enfrentamientos. 6 kilos invertidos en nuestra factoria y potenciados al máximo, son infinitamente una mejor inversión que un activo del que se desconoce su potencial. Siempre.

Así, Josu Urrutia se ha encargado como portavoz de la Junta Directiva de manifestar el balance de los seis años que acumula ésta al frente de la nave rojiblanca. “Las cosas han ido muy bien en el ámbito deportivo y, además, en el económico la situación ha dado un vuelco. La sensación es que la gente está satisfecha y es difícil no estarlo porque las cosas van funcionando. Se está trabajando con criterio y aunque habrá errores nuestra ambición es ir a mejor. Es bueno valorarlo. En líneas generales es para estar satisfecho, no dormirse y seguir trabajando”, explicó el pasado viernes en las declaraciones ofrecidas por la entidad de Ibaigane. Y nosotros no vamos a entrar a valorar su gestión, de momento, pero resultaría más creíble que fuese la masa social quien hablase bien de su trabajo, y no que lo haga él mismo desde su canal oficial. Sobre todo porque recuerda a tiempos pasados donde el NODO servía como medio autopropagandístico de un señor que no permitía que nadie le pusiese un punto sobre “i”.

Tanto es así que, la Junta Directiva cuya política de comunicación del club defiende como “la gran criticada”, guarda la sensación de que “ha mejorado muchísimo” y el propio Urrutia avanzó que el club está “abierto a dar alguna entrevista de manera puntual a aquellos que entendemos que están por la labor de mejorar al Athletic”.

Por el momento, se desconoce quiénes serían aptos a ser elegibles para que el presidente de la Junta Directiva del Athletic ofreciera una entrevista, pero lo que es cristalino es el primer tema de debate con el actual presidente: la filosofía. Esa que ha pasado de generación en generación, y que está a punto de perderse. Así que sea cual sea el medio elegido para esa entrevista, no estaría de más que le preguntase por ello.

Porque hay algo que añade más dolor a la actual deriva identitaria que está sufriendo el Athletic. Que su precursor sea una persona, ex-jugador bizkaitarra, que ha nacido y crecido en Lezama, que sabe lo que supone pasar todas las etapas hasta conseguir cumplir el sueño de ponerse la rojiblanca del primer equipo. Que ha sabido llegar sin atajos, sin ambages, y sin hacer trampas. Que llegó de manera sincera, con esfuerzo, y con sacrificio. Que llegó convencido de dar continuidad eterna al Athletic de nuestros aitites.

Háganlo por ellos.

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