Hacia un Athletic transversal

Un artículo de Mitxel Zamakois
WhatsApp Image 2018-05-26 at 13.00.53

No nos engañemos. Ni Berizzo, ni el fichaje de Capa o Ganea, ni el venidero de Dani García, van a conseguir que la preocupante tendencia deportiva del club cambie su rumbo. Estamos sumidos en un innegable declive global que solamente puede verse alterado mediante un proceso de renovación general, consistente y, hablo desde una visión no profesional, en la entrada de savia nueva de calidad llegada desde nuestra factoría, así como con la incorporación de refuerzos de jugadores vascos de primer nivel que apuntalen las carencias que pudieran existir. Esto, unido por supuesto a una drástica limpia del actual vestuario. Buena parte de los jugadores que actualmente conforman la plantilla del Athletic no jugarían en ningún otro equipo de Primera División. Ya es hora de poner negro sobre blanco. Y no es ningún drama. Sabemos quiénes somos y de dónde venimos. Y estas cosas, en el Athletic, pasan, han pasado, y pasarán.

Pero no cabe duda de que el mero hecho de que pasen, hayan pasado y vuelvan a pasar, no quita para que tratemos de evitarlo. Para que trabajemos en tener una plantilla con el máximo nivel competitivo, a poder ser, con el máximo de jugadores surgidos de Lezama. Y como guinda, con un estilo de juego reconocido y reconocible. No podemos aspirar a menos. Somos especialistas en auto-engañarnos para no sufrir en esas etapas en las que nuestro bagaje deportivo no es el deseado. Es relativamente normal, pero no nos debemos engañar en lo conceptual, ni en el fondo del asunto. Nos cuesta horrores sacar jugadores de primer nivel, más horrores nos cuesta que, cuando lleguen al primer equipo, mantengan ese nivel en el tiempo y se está convirtiendo en una quimera el que jugadores de los considerados TOP aterricen en Bilbao para reforzar esas herramientas fabricadas por nosotros mismos y con las que competimos.

Y esto sólo en el apartado deportivo, porque el club tampoco pasa por su mejor momento ni en lo social (pitos, abucheos y pañoladas…), ni en lo institucional (clubes convenidos enfadados, distancia con los clubes vascos, cero nivel de influencia en La Liga y la Federación…). Por no hablar del apartado económico, donde nuestra sostenibilidad y fortaleza va a verse mermada y cuestionada en los próximos años con la vuelta a ese fantasma llamado “déficit estructural”, consecuencia de no jugar en competiciones europeas y de, esperemos, no vender jugadores franquicia que generen ingresos.

Estamos ante un punto de inflexión. Un cambio de ciclo que requiere un proceso renovador e innovador. Esa imperiosa transformación de la entidad en la que, por fortuna, no tendremos que partir de cero. Hay dinero en caja, por lo que podemos acometer inversiones deportivas o estructurales. Hay jugadores de la primera plantilla que, aunque acomodados en su zona de confort, son recuperables. Y tenemos Lezama. Si se trabaja con atino, hay cachorros prometedores -siempre los hay- que pueden liderar, junto con los más veteranos, ese proceso renovador.

Y, por supuesto, va a haber un proceso electoral donde confirmada la lógica decisión de la actual de Junta Directiva de no concurrir, y fruto de la consiguiente renovación, se presenta una oportunidad de convertir al Athletic en un club actual y actualizado, con un modelo de gestión propio de entidades deportivas del siglo XXI sin perder el ADN Athletic, porque se puede y se debe competir en lo económico con el resto de clubes de Europa. Y con mayor peso institucional.

Pero lo más importante. Se nos presenta una histórica oportunidad de construir un Athletic de todos y de todas. Un Athletic lo más abierto y transversal posible donde la comunidad athleticzale, con personas anónimas y conocidas, puedan compartir sus ideas, opiniones, sugerencias y críticas constuctivas para la construcción de un nuevo “proyecto Athletic”. Ese que nos una a todas y todos, y ponga de relieve los valores y principios zurigorris con los que hemos crecido. Y que lo hagamos mirando al futuro. Con optimismo, y sobre todo, recuperando esa ilusión que ahora mismo tenemos perdida.

Y es que en el Athletic no sobra nadie. Todas y todos somos necesarios. Y aquel grupo que se presente en las próximas elecciones habiendo sabido leer la imperiosa urgencia de implementar ese modelo transversal, y entienda la obligación del club de devolver a la sociedad bizkaitarra lo que ella le da, tendrá sin duda mucho camino recorrido. Porque la parte positiva que tiene el hecho de que las elecciones sean en diciembre o marzo es que los proyectos serán más importantes que los fichajes y entrenadores de campaña. Y eso, a mi modo de ver, nos permitirá visualizar las hechuras de quienes se presenten antes de llegar a Ibaigane.

Secciones
#OrainAthletic#OrainPortada

Relacionado con