Ni un voto vasco a ningún partido español

Lo que hemos vivido durante los últimos cuatro meses en la política española es lo más parecido a una película de Berlanga. Un chiste. Pero un chiste con nefastas...
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Lo que hemos vivido durante los últimos cuatro meses en la política española es lo más parecido a una película de Berlanga. Un chiste. Pero un chiste con nefastas consecuencias para toda la sociedad. Se tendrán que repetir las elecciones, consumando así el fracaso de la vieja, y de la nueva política. De los rojos, y de los azules. De los naranjas, y de los morados. Porque no han gestionado el cambio, ni un nuevo modelo de Estado. No han sabido gestionar ni siquiera un Gobierno.

Y todo ello porque no han sido capaces de ponerse de acuerdo. No les ha importado el bien común. Ni el bien de sus respectivos partidos. Sólo les ha preocupado el bien de cada uno ellos. De los que ahora están en la palestra. Y así les ha ido. Priorizando el “qué dirán”, al “qué hago”, o “cómo lo soluciono”. En unas negociaciones tuiteadas y whatasppeadas, ha habido más interés por dejar “fuera de fuego” al contrario que por llegar acuerdos para formar Gobierno. Algo que ha sido totalmente contraproducente para el ejercicio de la política y ha obstruido una negociación, y un diálogo real, para salir del estancamiento de las instituciones españolas. Pero era previsible. Cómo iban a ser capaces de ponerse de acuerdo entre diferentes, si en sus respectivas casas andan a guarrazo limpio. Si a duras penas son capaces de salvar sus cabezas ante hordas de críticos internos, dispuestos a guillotinarles al más mínimo despiste.

Lo que hemos vivido estos cuatro meses ha sido un espectáculo denigrante que no ayuda nada a los ciudadanos, cansados de la dura situación causada por la crisis económica y social, y que ansiaban con dar pasos hacia un escenario de estabilidad y confianza. Pero no sólo no caminarán hacia ese escenario, sino que ahora tendrán que volver a votar, y lo que es peor, volver a tragarse otra infumable campaña electoral de estos partidos políticos que se venden como nuevos, pero que siguen circulando por carriles viejos.

Y claro, como no podía ser de otra manera, toda esta incertidumbre que se vive en España, tiene su afección en Euskadi. Y es que en nada favorece en lo que a nuestra toma de decisiones institucionales, económicas, sociales y políticas, se refiere. Decisiones que son relevantes para nuestro futuro. Una Euskadi, que para mayor abundamiento, ni estuvo en las oraciones de los partidos españoles durante la campaña del 20-D, ni estuvo después en las fallidas negociaciones entre dichos partidos. Les importamos un carajo. Euskadi les importa un carajo. Y ni lo disimulan.

Así que sean ustedes libres de hacer lo que crean conveniente, pero desde Euskadi, tenemos la oportunidad de intentar evitar que todo esto vuelva a suceder de nuevo. Tenemos la oportunidad de evitar un nuevo sainete. Pero sobre todo, tenemos la oportunidad de que Euskadi no salga perjudicada. De que sea tenida en cuenta. De que nuestros votos vayan a quienes realmente se preocupan por nuestro bienestar. Por todo ello, ni un solo voto vasco a PP, PSOE, Podemos, ni a Ciudadanos. No se lo merecen. No nos merecen.

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