Qué es el límite de gasto salarial que tienen los clubes de fútbol para pagar a sus jugadores y su influencia en el Athletic

El límite salarial está siendo la palabra de moda en la actualidad rojiblanca en las última semanas y no lo es por motivos positivos. Este concepto, hasta ahora semi-desconocido...
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El límite salarial está siendo la palabra de moda en la actualidad rojiblanca en las última semanas y no lo es por motivos positivos. Este concepto, hasta ahora semi-desconocido por una gran parte de la masa social del club de Ibaigane, se ha introducido como un tema candente en el habitual “debate deportivo” con el que la afición zurigorri analiza todos y cada uno de los aspectos que le afectan directamente. Y decimos “debate deportivo”, porque hay algo tienen claro los incondicionales a La Catedral. Una cosa es hablar del míster, el sistema de juego, o el momento de forma de Iturraspe, y otra bien diferente, el “debate sobre la gestión”.

La última interesa menos porque dan por hecho que se están haciendo bien las cosas al resultarles creíbles los mensajes que la Junta Directiva lanza constantemente sobre la estabilidad económica que preside las arcas del club. Y de ahí que apenas ocupe espacio en las horas y horas de conversaciones que la parroquia bilbaína dedica al equipo. Y no les falta razón. Dinero, haberlo, haylo. Y mientras la pelota siga entrando, no parece, a priori, que el florido parné vaya a ser problema en el Athletic.

Pero si lo puede ser el modelo de gestión económica que se está poniendo en práctica por equipo gestor liderado por Josu Urrutia,  ya que desde 2013, la Liga de Fútbol Profesional (LFP), adaptó una de las prácticas de la NBA. La organización que gestiona la principal competición futbolística de clubes en el Estado aprobó imponer un tope salarial a las entidades futbolísticas, y, además, unos criterios contables que deberán cumplir para poder participar.

En primer lugar, se fijará un presupuesto de ingresos a partir de la información histórica reciente o de contratos ya suscritos. También exigirá que se demuestre una proyección de reducción de gastos no deportivos que supere el 10% de la temporada anterior. Una vez fijadas estas dos partidas, se impone a la sociedad anónima deportiva o al club un límite de coste de plantilla deportiva que no se podrá rebasar. Ningún club o SAD podrá inscribir jugadores cuyo coste haga que supere el citado límite de coste de plantilla deportiva. Tal es la rigidez que con la que la LFP se toma esta premisa que el jugador Pedro León, la temporada 2014-15, no pudo ser inscrito con el Getafe al sobrepasar el club madrileño su tope salarial. El objetivo, según la Liga, es impedir que se pueda entrar en pérdidas en la temporada presupuestada por sus actividades habituales.

El límite salarial, por tanto, constituye la gran diferencia entre el control económico de La Liga española y el del resto de Europa. En La Liga, a diferencia de otras ligas, el control también se hace a priori. Los mecanismos de control antes del comienzo de temporada se basan en las “Normas para la elaboración de presupuestos de clubes y SAD” cuyo resultado final es el límite salarial. El presupuesto de un equipo no lo realiza el propio club, sino la Liga basándose en tres premisas: los ingresos y gastos de la campaña anterior, los ingresos que proporciona la propia Liga y los traspasos.

Básicamente, se consideran como ingresos los reales de la pasada temporada o la media de los tres últimos años. Es una medida conservadora y no están permitidos los aumentos de presupuesto en ninguna partida, salvo justificación clara que apruebe la Liga. Lo mismo ocurre con los gastos: No se permite una reducción mayor al 8% salvo justificación. De esta forma se evitan castillos en el aire de los clubes que quieran aumentar su límite.

La diferencia entre ingresos y gastos será la cantidad que podrá utilizar cada club en su plantilla deportiva para pagar sus sueldos y salarios, la seguridad social, indemnizaciones, amortizaciones de traspaso o, en definitiva, cualquier tipo de remuneración destinada a la plantilla. Todos las cifras de temporadas anteriores se encuentran en las bases de datos de La Liga y es un programa informático el que determina el tope salarial. La siguiente imagen del peridodista R.Bayón lo explica muy bien.

 

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Queda claro que el límite salarial es un “ente” vivo. La Liga ofrece un cálculo a comienzos de la pretemporada pero irá variando a medida que los clubes puedan ir justificando mayores ingresos en las distintas partidas. El cálculo de gastos es menos complejo y se basa en mantenerlo o una disminución pequeña. En una liga en la que los equipos no tuvieran deudas, sin traspasos y los dueños no inyectaran dinero, estos serían los resultados definitivos, pero aquí entran en juego los ingresos extraordinarios que modifican la cifra final.

Los traspasos no habían tenido influencia en los últimos años pero el dinero de las televisiones ha activado las compras. Aunque este dinero no incrementará directamente el tope sino que solo lo hará en su porcentaje correspondiente. Más importante aún es el “Plan de Viabilidad”, un cajón de sastre en el que incluir convenios, pagos comprometidos, ajustes de La Liga y otras variables. Se suma a los gastos y reduce el tope salarial. Un club saneado adquiere aquí ventaja.

Y, ¿cómo afecta este límite salarial impuesto por la LFP en 2013 al Athletic? ¿Cuánto se puede gastar en salarios de sus jugadores y cuerpo deportivo? ¿En que nivel de gasto se está moviendo?

En primer lugar, decir, que el limite salarial está causando graves quebraderos de cabeza a la cúpula deportiva y directiva. Un problema por otro lado previsible y que ya tal y como hemos avanzado en anteriores artículos, no deja de ser una consecuencia lógica de la inflación económica de una plantilla que, consecuencia de su particular filosofía, se antoja sobre dimensionada en el apartado salarial, pues no en vano, y según publicó el año pasado Sporting Intelligence, un prestigioso portal inglés dedicado a la información e investigación deportiva, ha sacado a la luz un minucioso informe, denominado Global Sports Salaries Survey 2016, el Athletic paga de media a sus jugadores 1,49 millones de euros, cifra, acorde con su rango presupuestario respecto de los demás clubes. Pero sin duda, paga a dichos jugadores por encima de su nivel en el mercado.

 

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El Athletic tiene un límite salarial de 61,4 millones de euros, ocupando el 7º presupuesto de La Liga por este concepto, tal y como acredita esta imagen.

 

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Pero la misma imagen que desglosa las cantidades en las que los clubes se han podido gastar temporada tras temporada en salarios para sus jugadores, acredita que la cifra en la que se puede mover el club rojiblanco es la que menos incremento ha sufrido de entre aquellos que se mueven en la misma horquilla presupuestaria. Mientras Valencia y Sevilla han incrementado en casi 50 millones su tope salarial desde 2014, el Villareal, en casi 30 millones, el Athletic lo ha hecho en apenas 11 millones de euros. Y ¿a qué se debe este escaso crecimiento en el límite salarial?

Se debe a que uno de los mecanismos por los que los clubes incrementan su límite salarial es a través del incremento en los ingresos comerciales y de los ingresos derivados del marketing, y de la publicidad. Ingresos en los que el Athletic no es fuerte. Ingresos que son fundamentales para poder incrementar el gasto en la plantilla, además de para convertirlo en una fuente de beneficios que los demás clubes si están potenciando desde el 2014. Tanto es así, que según acredita esta tabla, de entre los clubes de primera y segunda división de la Liga estatal, a fecha 30 de junio de 2015, el club de Ibaigane es el que menos porcentaje de ingresos comerciales, o derivados del marketing y de la publicidad genera en porcentaje a sus ingresos ordinarios, con un paupérrimo 3,55% sobre el total. Porcentaje que no ha mejorado en la actualidad ya que poco o nada se ha realizado desde entonces a este respecto, y esta tipología de ingresos sigue siendo el principal caballo de batalla de la gestión del club.

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Y a estas alturas, si hemos conseguido que sigáis leyendo hasta aquí, os preguntaréis que cuánto desde los 61,4 millones de euros de límite salarial que tiene el Athletic se gasta anualmente en su plantilla. La respuesta es sencilla. TODO. Según acredita esta imagen (extraída de las cuentas anuales que presenta el propio club), el techo de gasto está consumido por los costes de sus jugadores. No hay margen de maniobra. Sólo la salida de jugadores, y el espacio que ellos dejan al no tener que pagar el club sus salarios, permite que nuevos salarios de nuevos jugadores puedan ser pagados. O en el peor de los casos. Este espacio salarial que dejan los jugadores que salen, permite que jugadores que ya están,  puedan incrementar sus fichas en sus renovaciones.

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Tener consumido el limite salarial es un handicap importante de cara a la búsqueda de refuerzos de primer y segundo nivel, pues las condiciones salariales de estos jugadores deben ser inferiores a las de los jugadores que salen, y parece tener influencia en la ausencia de incorporaciones desde hace dos temporadas. Por tanto, al Athletic solo le quedan dos caminos: esforzarse en incrementar los ingresos otrora llamados “atípicos” (comerciales, marketing, publicidad), y con el dinero que hay caja, potenciar su tesoro más preciado, y que no es otro que Lezama. Su fábrica, El sustento del club desde sus orígenes, y que dada la actual situación, su buena salud, y su flujo constante de jugadores al primer equipo, se convierte en fundamental para su supervivencia en la élite del fútbol.

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