Un merecido reconocimiento para Euskadi, en un entorno global singular (Un artículo de Pedro Luis Uriarte)

La pasada semana se conoció una noticia muy buena, conseguida con un buen trabajo y gracias al Concierto Económico, en un mundo que parece que cada día quiere ofrecernos...
6536558239_cbebeeb68e_o-933x445

La pasada semana se conoció una noticia muy buena, conseguida con un buen trabajo y gracias al Concierto Económico, en un mundo que parece que cada día quiere ofrecernos una nueva sorpresa.

El titular podría ser el siguiente: Euskadi ha sido la primera autonomía que consigue recibir préstamos a un tipo de interés negativo. En otras palabras, estamos ante algo así como un milagro financiero: ¡la CAV cobra por financiarse, en vez de pagar intereses! Y, por otro lado, delante de un hecho revelador: el País Vasco ha sido el primero en hacer realidad tan inusual fenómeno.

Esto era algo impensable hace muy pocos años y quizá te haya sorprendido. ¿Te figuras el placer que sentirías si, en vez de pagar a tu banco los intereses del crédito para comprar tu casa o tu coche, él te pagase unos golosos euros, por haber tenido la amabilidad de solicitarle un crédito?

Pues bien, esto es lo que acaba de lograr el Gobierno Vasco, con su última emisión de deuda, siguiendo la estela de otros gobiernos europeos. Nuestro ejecutivo emitió el pasado 15 de noviembre títulos de deuda pública por valor de 120 millones de euros, a dos años, por los que no tendrá que pagar, sino que cobrará un interés del 0,03%. Recibirá, por tanto, 36.000 euros anuales que le abonarán los que le han prestado ese dinero. Con ello, Euskadi se suma al club que lideran Alemania y Estados Unidos.

Como yo tuve el honor, como Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno vasco, de lanzar al mercado la primera emisión de deuda vasca,  una vez que el Concierto Económico, negociado en 1980 y 1981, entró en vigor el 1 de junio de aquel año, sé lo que representa esto. Porque aquella emisión la colocamos en el mercado en diciembre de 1981 a cambio de pagar un bonito tipo de interés del 12,75%.

Es una referencia muy expresiva del salto de gigante que ha dado Euskadi en el campo financiero y ante los que tienen dinero para prestar (bancos, compañías de seguro, fondos de inversión o de pensiones, empresas, particulares, etc.). Entonces, cuando comenzamos la andadura de aquel Gobierno, no éramos nada para ellos. Hoy, treinta y cinco años después, el Gobierno Vasco se encuentra entre los mejores y puede conseguir un éxito tan grande como el que comentamos: cobrar intereses al recibir un préstamo, en lugar de pagarlos.

Esta especie de “mundo al revés” obedece a dos razones. Primero, a la política de aportación de liquidez al mercado que viene siguiendo el Banco Central Europeo para reanimar la economía que ha tenido poco éxito hasta ahora, a pesar de las gigantescas cifras aportadas. Y es que se necesita algo más que dinero para que despierte la economía europea, sumida todavía (¡diez años después del inicio de la crisis!) en una especie de encefalograma plano, a diferencia de Estados Unidos (ya en situación técnica de pleno empleo) o Reino Unido.

Ese “algo más” se identifica como “estímulos fiscales”, es decir que los presupuestos públicos aumentan la demanda (sobre todo, lo de Alemania, Holanda, Austria, etc.) y que el llamado “plan Juncker” sea potenciado mucho más, todo ello con el objetivo de generar empleo y aumentar el consumo y la inversión privada. Si ese fenómeno llamado Donald Trump (un ejemplo de las jugarretas de la Historia) ha anunciado un plan de un billón de dólares ¿a qué espera Europa para hacer algo similar? ¿A que aparezca un Euro-Trump?

Como consecuencia de estas masivas aportaciones de liquidez se están viviendo hoy situaciones increíbles. Ahí va una: España, un país de una historia financiera poco presentable pues ha quebrado trece veces entre 1577 y 1866, se está financiando hoy a un tipo de interés inferior al de Estados Unidos. Te cuento la segunda: Irlanda, uno de los Estados intervenidos por la “troika” hace pocos años, acaba de lanzar al mercado un bono a cien años (la edad que me gustaría alcanzar, si las lesiones me respetan) a un magro 2,35% de interés. Y una tercera, para completar este ramillete de referencias: la deuda holandesa está en el mayor precio (por tanto, menor tipo de interés) de los últimos quinientos años (has leído bien, ¡cinco siglos!).

Te hablaba más arriba de dos razones. La segunda es doméstica pero muy significativa, en un mundo financiero en el que los regalos no existen. Es que lo que se ha conseguido con esa emisión obedece, también, a la buena gestión del Gobierno Vasco, a quien el sector financiero considera muy solvente. Por ello ha sido el primero entre diecisiete autonomías en lograr algo tan positivo.

Y aquí tiene mucho que ver el Concierto Económico vasco. Te aclaro que éste no es una especie de “varita mágica” que todo lo convierte en oro. Nada de eso. El Concierto, para dar buenos resultados, precisa que se den tres hechos imprescindibles. Primero, una buena gestión, como la que ha acreditado el Gobierno Vasco a lo largo de varias décadas y, por extensión, nuestras instituciones. Segundo, una administración modélica, en la que la corrupción sea un vicio que se sitúa en otras geografías. Y tercero, y aquí intervenimos tú y yo, una conciencia y una conducta irreprochables en el cumplimiento de las obligaciones fiscales por parte de la totalidad de los contribuyentes vascos (me atrevo a preguntarte: ¿las tienes?)

Aunque el panorama financiero futuro sea incierto (algunos análisis señalan que existe una gigantesca burbuja que podría estallar pronto, originando una nueva crisis, de efectos devastadores) confío a que a esta buena noticia de la semana pasada sigan otras, de forma que la financiación de los 10.450 millones de deuda emitidos por el ejecutivo vasco pueda ser realizada a costos cada vez más bajos.

Con ello, y con otras muchas medidas en la misma línea, resulta imperativo lograr, en la Legislatura que ahora se inicia, que el Presupuesto vasco pueda destinar más recursos a todos aquellos programas orientados a garantizar un mejor futuro para Euskadi y para todos quienes formamos parte de este hermoso País. Si has ido alguna vez a misa recordarás que este tipo de aspiraciones se cerraban con un rotundo ¡Amén!. Pues eso, que así sea.

Más info sobre el trabajo de Pedro Luis Uriarte y su equipo en “Comunidad del Concierto – Gurea Kontzertua”

Secciones
EconomíaEl Concierto Económico vasco: Una visión personalEuskadiLa columna de Pedro Luis UriarteOpinión

Relacionado con